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Y otra vez se nos pinchó la pelota…

La comunicación, su nueva forma y estilo ha dado un vuelco en la calidad y cantidad de información recibida. No hace muchos años era difícil, casi sectario acceder a textos e imágenes completas de hechos de cualquier índole.

Hoy la inmediatez que permiten las redes sociales y sobre todo las ganas de exponerse de los protagonistas hacen que tengamos casi todo a la orden. Digo casi, por que el ejercicio del pensamiento y el razonamiento del individuo no ha podido ser sustituido aún por los elementos artificiales que nos facilitan la vida en algunas instancias.

Poder tener tanta información a disposición, tanto archivo, hasta declaraciones y asunciones personales permite tener mas elementos para volcar a los pensamientos en pos de las soluciones.
La violencia, el tema que me ocupa en este escrito, no tiene ni uno, ni dos, factores como disparador, son muchos mas. No es la falta de trabajo, ni el deporte, ni el fanatismo, ni la religión, ni la droga, es solo y simplemente la violencia, una antigua forma de poder del hombre sobre el hombre mismo.
Pero llevándolo al deporte, los hechos de violencia en si, los componen un sin fin de situaciones que por imperio de su gravedad detonan a la exposición pública.

Para ser claros, de nada nos enteraríamos sobre las sub culturas detrás de los grupos que componen una hinchada o barra, si no existiera una situación policial que obligue a la investigación. Para clarificar aún mas, no llevaría al asombro de nadie y a la denuncia menos, el cobro de peajes, la venta de droga, los estacionamientos tarifados, las entradas de favor, los viajes, la donación de indumentaria o el apriete a dirigentes, jugadores y técnicos, si no existiera como detonante de la lesión de un individuo que toma estado público a través de los medios de comunicación.

O sea que todo se da por válido dentro de determinadas culturas, solo que al salir a luz hasta los propios participantes adquieren un “barniz” de moral que les hace olvidar su responsabilidad en estas cuestiones. Y digo claramente responsabilidad, por que un violento en una institución deportiva no es algo que se compra en una tienda. Es una semilla “distinta”, que no se detectó a tiempo u omitió corregir hasta que se hizo árbol y prolifero en el terreno.

Cuando el ex comisario Inzaurralde, hoy en el Club Peñarol en funciones de seguridad me hablaba en nota de las “maras”  (grupo organizado que se dedica a actividades delictivas)  en el fútbol, subiendo de grado el problema de la violencia, empecé a darle una mirada distinta a estas cuestiones. A procurar ser mas integral en el análisis de los protagonistas y a ver y entender que el problema, no a pelearme con el mismo, ni a ponerme rígido en el análisis de la situación.

Recorriendo las fechas de los fallecidos en instancias de encuentros de fútbol se puede ver claramente que en esos momentos la custodia del deporte estaba realizada por la Policía, fuerza que hoy se exige para las soluciones. Hoy con el alejamiento del Ministerio del Interior del fútbol y el incremento del número de personas que eligen el fútbol para delinquir, tenemos un espacio en el medio cada vez mas ancho, cuando la necesidad indica que hay que acortar, no ensanchar distancias.

Estadisticamente se repiten los protagonistas, pero las soluciones en lugar de ser puntuales y especificas para el tratamiento de estas cuestiones son de diagnóstico y generales.
Y entienda el lector claramente que no aspiro a la sanción de ningún club, si a la erradicación de la dificultad en el lugar que se da y no en la generalidad y explico por que.

Las soluciones generales a un problema particular tienen la humana tendencia de no lesionar ni agregar inconvenientes a quien no los tiene. En lugar de exponer y atender a quienes tienen dificultades concretamente. Se emparenta las dificultades al colectivo donde se termina exigiendo mas de la cuenta a unos, hasta generando un perjuicio y siendo livianos, poco efectivos, tenues, con los causantes del problema.
Y hablo del causante por que la sola orientación geográfica e identificación de colores así lo establecen. Cuando hay un problema en determinado lugar, uno lo ubica en espacio, lo identifica y puntualiza, por esto no se puede poner “colorado” de vergüenza nadie. Si el deporte sigue utilizando el plural para tratar un tema singular, seguramente no encontrara soluciones, si parches de corta y pobre duración.
Por primera vez y sobre la materia la inter gremial de quienes integran la masa de involucrados al fútbol sin ser los dirigentes, salen a la luz con un comunicado de paro de actividad.

El mismo se cierra con una frase de cabecera desde el corte sindical “sesión permanente”, una obviedad a la responsabilidad otorgada por los compañeros que han colocado a esos dirigentes ahí.
Siempre, en todos los casos por que su rol lo indica el dirigente debe estar en alerta, no ante un hecho anormal o aislado, sobre toda cuestión que lo afecte. Y el tema violencia en los últimos 12 meses ha tenido idas y venidas de todos los colores.

En general todos corren con el balde cuando se inicio el fuego, lo deseable y por eso la alerta debe ser permanente, hay que manotear el balde cuando se ve el humo. Prevención, trabajo en equipo, responsabilidad, seguimiento de los temas, estudio de la situación, compromiso, gestión, no son consideraciones que el fútbol en todos sus estamentos tenga aceitadas.

La improvisación para la solución momentánea es la que mas cotiza, algo que se demostró casi con una década de gobierno de Figueredo quién acostumbró al dirigente a la salida personal y fácil, desmotivando el colectivizar los problemas y menos las soluciones. Con la costumbre operativa de “tenés problema, toma” el fútbol se acostumbro a golpear puertas individualmente, involucionando el camino histórico del trabajo colectivo.

El fútbol, su gente, sus responsables tiene la oportunidad de transitar hoy senderos de soluciones con la búsqueda y asunción de responsabilidades. No se puede solucionar un problema si se entiende que no se lo tiene, o peor, creer que es de otros.

El corte de la actividad este fin de semana para mi gusto responde mas a una actitud efectista que efectiva. Un paro “económico” desde el punto de vista de la medida por que es bajo el porcentaje de trabajadores que ven afectados sus ingresos y se garantiza el acatamiento total pero afectando a quien poca presión hace sobre el deporte que es la B y los juveniles.
Pero sobre todo el paro tiene viso político para el colectivo vinculado, este paro de actividad se promueve no solo en solidaridad por la situación vivida, este paro tiene para mi una lectura clara, – se para contra el decreto presidencial y la actitud ministerial con respecto al fútbol.  Creo entender que esa es la señal que se quiere dar y no un argumento para dar una recorrida por los medios a decir lo que ya se dijo y a asumir lo que no se hizo y que se permitió.

No el fútbol, la sociedad está teniendo un vuelco, que se debe atender por quienes tienen la responsabilidad constitucional. Pero para que las cosas lleguen a buen termino la responsabilidad debe ser de todos lo actores. Se detiene la actividad por un hecho de violencia que solidariza a todos detrás de él y no hay un reconocimiento, no hay denuncia de parte, no hay un procesado con 40 testigos como se manifestó off de record  y todo por temor. Y cuando la gente teme es difícil encontrar justicia.

Esta situación de hoy se injerta en otros temas pendientes de resolución donde todos tiene temas a resolver. Los clubes de la “B” apremiados por los problemas financieros vuelven a reunirse y plantar condiciones para su permanencia en actividad- Los clubes de la “A” no menos complicados esperan que no pase nada mas que desorganice lo ajustado de sus compromisos. El fútbol de la “C” amateur por definición, camina por su 4ta postergación de início de actividad por temas económicos, mientras el ejecutivo de la AUF cruza los dedos para que todos estos “incendios internos” no lesionen más la imagen de un fútbol uruguayo que aspira salir al mundo con sus figuras y sus colores y todavía no puede.

Decía John F. Kennedy. “Los chinos utilizan dos pinceladas para escribir la palabra “crisis”. Una pincelada significa “peligro”, la otra “oportunidad”. En una crisis toma conciencia del peligro, pero reconoce la oportunidad”.

Si no se capitaliza este momento para realizar los cambios necesarios, el fútbol seguirá tropezando, manteniendo y profundizando su crisis.

Mientras el fútbol no haga nada para cortar el retiro de su público de las canchas, los seguirá viendo sentarse frente al televisor, donde el negocio es para algunos y no para todos.   Otro nuevo momento de responsabilidad institucional se viene, esperemos se esté a la altura de las circunstancias por parte del colectivo y no sea esto nuevamente otra “tormenta con matracas”

@danielomera

 

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