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La historia del partido prohibido

Chile se prepara para la Copa Confederaciones en la que participará como Campeón de América, para ello disputa varios partidos amistosos, entre ellos contra Rusia en Moscú.

El choque entre Rusia y Chile está programado para este viernes 9 de junio a las 12:00 horas y se disputará en el estadio del CSKA de Moscú.

Por Ariel Fernàndez                                   970universal.com

Parece un amistoso más, pero el enfrentamiento futbolístico entre estas dos naciones tiene una historia peculiar porque se enfrentan por primera vez en 43 años. Aquel antecedente tiene su historia particular y por ello se le ha denominado “el partido fantasma”.

Habían pasado tan solo dos semanas desde que se perpetrara el Golpe Militar en Chile que terminó con la muerte de Salvador Allende, el mismo presidente que había recibido meses antes a Colo Colo ’73 en La Moneda y que había visitado a ese mismo equipo antes del primer partido de la final de la Copa Libertadores frente a Independiente en Argentina. El fútbol se volvía a unir con la política en la Unión Soviética, en un año en el que -si bien disfrutaba ver el retiro de tropas de Estados Unidos en Vietnam- veía con decepción el auge de las dictaduras militares de derecha en latinoamerica.

Los controles a la selección chilena para el viaje fueron estrictos tanto en Chile como en la URSS. En Chile los militares pararon al jugador Guillermo Páez antes de llegar a Pinto Durán en la mañana. Por otro lado, en el aeropuerto de Moscú no los recibió ninguna autoridad chilena, a Cazsely no lo encontraron parecido a la foto de su identificación. Leonardo Véliz relata a La Tercera sobre esos días: “En Moscú se me acercó un estudiante chileno de la Universidad Lumumba, hijo de un militante comunista. Le dije que se olvidara de volver a Chile, porque cualquier tinte rojo iba a ser un peligro para su integridad”.

A pesar del clima político, los jugadores -que en su mayoría eran partidarios del gobierno saliente de Allende- tenían que olvidar los silbidos de 75 mil personas del Estadio Lenin de Moscú.

La delantera chilena del “Zorro” Álamos era la misma que el propio DT ocupó en el Colo Colo que fue finalista de la Copa Libertadores del ’73: Leonardo “Pollo” Véliz, Sergio “Negro” Ahumada y Carlos Cazsely. Desde el medio los acompañaba libre Francisco “Chamaco” Valdés y más atrás estaba Guillermo “El Loco” Paez. Hasta ahí llegaba el plantel de Colo Colo ’73, ya que el otro medio defensivo era Juan “Care Pato” Rodríguez, recordado por su solidez como defensa en el Ballet Azul, donde ganó cuatro campeonatos y llegó a la semifinal de la Libertadores de 1970.

Pero la fórmula del éxito del conservador esquema de Álamos estuvo en la defensa. Acompañados por el lateral derecho Juan Machuca -jugador que hizo toda su carrera en Unión Española- y su compañero por izquierda Antonio Arias, en la Unión Soviética debutó quizás la más recordada dupla defensiva de la selección chilena: Alberto Quintano y Don Elías Figueroa. En el arco estaba Juan Olivares, quien ya había jugado anteriormente contra la URSS en la derrota por 2 a 1 en el Mundial de Inglaterra de 1966.

El gran ausente del partido fue Carlos Reinoso, a quien el América no le dio permiso para viajar. Pudo haber pasado lo mismo con Elías Figueroa, ya que el Inter de Porto Alegre disputaba un partido ese mismo día, pero finalmente la dirigencia brasileña logró correr la fecha para dos días después y Figueroa pudo viajar.

Su presencia fue clave, ya que desde el primer minuto Oleg Blokhin (quien en 1975 sería Balón de Oro) empezó a darle problemas al lateral derecho Juan Machuca. Figueroa en un minuto no aguantó más y le dijo a Quintano: “Cúbreme”. Esperó a que Blokhin pasara a Machuca y se tiró una barrida que, además de tocar el balón, mandó a volar al ucraniano. Después le habló en portugués al árbitro -Armando Marques, de Brasil- y ni amarilla obtuvo. Blokhin jugó el resto del partido con mucha precaución y no volvió a generar mucho peligro.

El trámite del partido fue aguantar, reventarla. Forzar a los rusos a tirar centros que Quintano y Figueroa ganarían sin problemas. En delantera, Cazsely recuerda que el “Zorro” Álamos hizo que jugara como si estuviera en el barrio. Gambeteó, tiró túneles y se tiró muchas veces al piso en un partido que dice que fue de los mejores que jugó desde un punto de vista táctico. Tras una de sus jugadas, Ahumada tuvo un tiro en el poste.

La selección volvió a Chile con un histórico 0 a 0 que los dejaba más cerca del mundial. Pero el partido de vuelta fue uno de los más tristes que se recuerden. Ya era noviembre y la Unión Soviética había cortado relaciones con la dictadura chilena. Por razones políticas y de seguridad, no quisieron viajar a Chile a disputar el partido. Menos si se disputaría en el Estadio Nacional, que servía como centro de detención y tortura para miles de chilenos. La FIFA hizo oídos sordos a los reclamos y obligó a que se jugara igual, aunque fuera tan solo un equipo en cancha.

El capitán Francisco Valdés anotó el gol del partido fantasma, aunque se acordó que el resultado fuera finalmente 2-0. Para dar un espectáculo, se había acordado que Chile jugara con el Santos de Brasil después del simbólico gol de Chamaco, pero ese día no habían ánimos para jugar. Un Chile devastado terminó perdiendo 5 -0 ante los brasileños.

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